Yo,...

Mi foto
Los inventarios son los bienes que un ente dispone para su producción. Un oxímoron es una figura literaria donde dos conceptos contradictorios crean una idea distinta. "mis libros están llenos de vacíos" Augusto Monterroso "lo fugitivo permanece y dura" Francisco de Quevedo "es hielo abrasador, es fuego helado, es herida que duele y no se siente..." Francisco de Quevedo "El fusilado que vive" Operación Masacre, Rodolfo Walsh Pongamos a trabajar contradicciones

miércoles, 20 de diciembre de 2006

Hagan Olas, Compañeros!!! política en la transición


“Mi posición es que la política no encuentra necesariamente en su camino la cuestión del voto.” Badiou pega, y pega fuerte. Un par de notas más abajo nos introducíamos en la cuestión del Estado Nación en un mundo en transición, y cómo la reflexión de Alain Badiou podía golpear en nuestra dimensión del Estado Uruguayo. Y de paso, nos acordábamos de algunas formas de encarar la economía que excomulgan el universo de lo político.
Más abajo prometí, además, que nos meteríamos de lleno en la explicación de la crisis del concepto clásico de “partido político”, que es una de las claves de Badiou, y exponer una visión nueva de la política para adaptarla a este, nuestro paisito. Como estoy aburrido, me pongo a pensar en estas cosas.
Continuemos con la conferencia de este autor, brindada en el “Encuentro Permanente por un Nuevo Pensamiento”, tomado de www.UruguayPiensa.org.uy.
En esa charla, Badiou resume en tres elementos que pertenecen a la política, para examinar este nuevo desafío. El primer elemento es el “movimiento”, el colectivo que se toma cierto margen, separado del resto del grupo social, rompiendo la “repetición colectiva” (si nadie se queja, esto sigue como está; eso es romper la “repetición colectiva, el “orden establecido”). El “movimiento” tiene como característica la “visión”, puede ir un paso más allá de una simple protesta pues tiene un objetivo más perenne.
El segundo es el Estado. Y el tercero el partido político. Están muy cerca, pues el partido es una organización reconocida por el Estado, que cumple fines necesarios para éste. Incluido el sindicalismo. ¿Entiende hacia dónde va?
Los movimientos se quejan de los derechos humanos, una organización política estructura la queja y la reivindica, cuando llega a la cabeza de la estructura estatal, pone presos a los giles en cárceles, por lo menos, más amigables. Y así, se amortiguó el nivel de virulencia.
Para este matemático, como todos los partidos tienen objetivos en la estructura del Estado, terminan subordinando la “Política” al “Estado”. Antes, en el Siglo XIX, subordinaban sus objetivos y métodos a la “revolución”, como en los estados con desarrollo industrial, o a las guerras civiles, como en nuestro país.
Ahora, esa estructura, la de “partidos”, la utilizaron y defendieron en todos lados durante todo el Siglo XX. Llegan a las estructuras estatales y sienten que los márgenes se achican. Para Badiou, eso es desaparecer la política.
“En la vieja concepción el movimiento era social y el partido era político, y el partido político representaba en la política al movimiento social. Pero, ¿por qué se decía esto que el partido era político y el movimiento era social? Porque el partido estaba del lado del Estado. Entonces, finalmente, se decía que el partido era político porque subordinaba la política al Estado. Y el movimiento era social porque estaba del lado de la vida de la gente, y no del lado del Estado directamente.”
Y ahora algo explosivo: “Quisiera decir una pequeña cosa antes de terminar por el día de hoy. El partido político en el siglo fue una idea impaciente. Tomemos el poder tan rápido como sea posible tomarlo.” “Como ustedes lo saben bien, hasta un partido de oposición está cerca del poder. Es una característica de la política parlamentaria que la oposición es parte del poder.” Je, Je. Hay para todos, como en botica.
Para la próxima prometo que entra Toffler y unas reflexiones que tienen 25 años. Ahora estoy leyendo a Delleuze, pero todavía es muy complejo. Comenten las notas, ¿de que se sienten más cerca, del estado, del movimiento o del partido?

lunes, 18 de diciembre de 2006

Uruguayos, la política se nos muere,¿quieren ser argentinos?


Vamos a revisar uno de los sitios que recomiendo. Es la iniciativa privada “Uruguay de las Ideas” y su página es www.uruguaypiensa.org.uy . No es un oxímoron, no sea maldito.
Hay grandes pesadores y grandes textos de los cuales sólo rescataré uno.
Alain Badiou es un filósofo francés, capaz de razonar por una nueva izquierda a partir de Lacan, Platón y Delleuze. Es matemático, novelista y dramaturgo. Es un maldito matemático con ideas explosivas sobre el pasado y una visión del futuro muy optimista sobre los hombres. Raro.
Nos cuesta pensar en Uruguay sin algunos elementos simbólicos fuertes. Todos soñamos con cantar el himno en el Estadio Centenario y que vean nuestros goles en la sección “uruguayos en el mundo” al lado del Chino Recoba. Pues bien, el Estado Nación se muere.
Fíjese que la constitución de una nacionalidad en medio de una plaza cultural es complicado. Podemos pasear con nuestro mate en Porto Alegre, Buenos Aires, Córdoba y hasta Asunción (aunque no se lo recomiendo, hace mucho calor, para eso toman “tereré” o mate frío-…grrr…).
Por eso fue difícil encontrar lo “uruguayo” sobre las similitudes de una región. No somos los únicos. España todavía está en pleno debate, pues los dinosaurios se encargaron de sacar el tema durante 43 franquísimos años y ahora, entrando al Siglo XX, ¿los Estados Nación tienen nanas?. ¿Y toda esa religiosidad estatal que poseemos los uruguayos? Mucho más ahora que los gurúes económicos no quieren tocar nada. Que extraño: todas las ciencias están al servicio de la transformación humana, menos la economía, donde todo se debe respetar según sus reglas.
Lo que excluye a la política. Hacer algo político implica pensar, tomarse su tiempo para planificar y hacer algo objetivo, Implica espacio y tiempo. Pedir un banco para la plaza o romper cuanto vidrio tenga ese hotel lleno de políticos para la cumbre, lo que crea un mensaje y otra forma de ver el mundo. Espacio y tiempo, ¿ven?.
Salvo en Economía. Ojalá me comenten porqué.
No hay tiempo para perder. Atados al mainstream, tenemos pocos espacios. Contamos con el voto cada 5 años (como ir a misa, espero) y nuestras estructuras para quejarnos, como los jueces, los sindicatos, los clubes, mi partido,etc. Algunos abogan por partidos políticos fuertes y su juego como garantía de democracia fuerte, lo que no siempre es así. En USA los partidos tienen más años que "La Letra Escarlata" de Hawthorne y sin embargo vamos a Irak. Y si no, también.
Badiou repasa su concepto de Partido Político, revisando que en realidad es a él al que hay que ir a velar. Plantea que después de la caída del Muro, la Democracia Liberal se transformó en Moral Democrática, es decir, en conducta y respuesta ciudadana. Es intocable y si se está en contra, ud. es un totalitario. Fascista o comunista, no importa, ud no está de moda (ojalá que siga así).
Pero esa es una lectura. Pues votar, como votar, se hacía de los dos lados. Y el margen de maniobra del poder, era más o menos el mismo de los dos lados. Partidos había en ambas tiendas.
“Pienso que éstos son los puntos centrales de la política actualmente, y creo que no es en absoluto la oposición de la democracia con el totalitarismo. En esto quiero insistir: se trata de plantear otra cuestión, distinta de la que nos están imponiendo. Cuando se nos dice actualmente que la política es imposible, lo que nos están diciendo, en realidad, es que toda política es totalitaria(*), y que tenemos que aceptar la gestión del Estado. Es decir, como les decía hace un rato, aceptar por un lado la economía y, por el otro, la democracia representativa. Y todo esto se apoya en esta oposición "democracia/totalitarismo" como si esta oposición fuera el balance del siglo XX.”

Mañana explico porqué están en crisis los partidos como institución y que podemos hacer nosotros, parias ciudadanos del mundo con un voto en seis mil millones. Se prepara Toffler para entrar a la cancha...

(*)"totalitaria" en el sentido de integral y fatalista, "si hacen mi receta seremos felices". Y esto funciona para derecha como para izquierda, no se olvide que Badiou critica a el partido político

domingo, 17 de diciembre de 2006

"Richard Bona", o "cinco pasos para que Eric Clapton te invite a hacer su disco, le digas que no y no se enoje el bluesero más conocido del S XX"


uno. Richard Bona es un músico nacido en Camerún en 1967. Compositor, arreglista, solista y sin agenda, este moreno de cuarenta años tiene 33 de experiencia en los escenarios.
dos. a los siete, el dueño de un local de jazz de Douala (la ciudad capital) lo invitó a tocar. Ya cantaba con su madre en la iglesia local, cuando vivía en el interior del país, y su abuelo era un destacado percusionista, pero en Douala vivía con su padre y las exigencias económicas lo llevaban a inventar sus instrumentos, con los que contactó a este francés amante del jazz. Tenía 13 años.
tres. No le fue mal, pues a los 22, cuando murió su padre, se fue a la ciudad luz. En París escuchó a tanta gente que su formación, mezclada con su cabeza abierta, lo empujó a descubrir al hombre de la foto, Jaco Pastorius. Después, este multi-instrumentista se decidió a perfeccionarse en el bajo (insisto, si puede, escuche a Pastorius).
cuatro. Nueva York se transformó en el lugar para que este moreno se lo compare con los mejores de "aquellos" tiempos (esa manía occidental de etiquetar y clasificar). Lo comparan con Pastorius, pues tocó con Joe Zawuinul, creador de Weather Report. Le dicen el "Sting del África". Eric Clapton lo invitó a participar en su último disco, pero agradeció la invitación pues iba a grabar su primer álbum solista, en 1999 "Scenes from my life", para Sony Music.
cinco. Ahora, la alianza con Gerald Toto y Lokua Kanza,también africanos, recorre el mundo. Si no conoce a ninguno de los nombres de estos tres grandes de la World Music contáctese con Putumayo Discos

¿vió que fácil?

Emoción

I

En los lugares de trabajo se tejen marañas de relaciones muy complejas por culpa de las percepciones de sus miembros, sus vidas, los cruces con el ser interior, el ser negociador con el mundo y el propio exterior que a veces, el puzzle no es capaz de cerrar y muchas otras los protagonistas desarrollan resultados sorprendentes.
En aquella oficina resaltaba la cantidad de computadoras arcaicas. El sonido del teclear no podía llenar el ambiente. Pero las miradas que cruzaba él hacia su compañera le daban sentido al lugar, la situación y a este cuento.
Estaban solos. Él se peleaba con la madurez, Ella con su pasado. Ninguno de los dos entendía esos fantasmas, por lo que guardaban silencio mientras trabajaban. Lo mejor de ese trabajo era su rutina, pensaban con razón.
Los diferenciaban pocas cosas fundamentales. Ella se sentía cómoda con la organización, la sistematización, el orden, la memoria fotográfica. Es decir, quería el control. Pero no porque tuviera desarrollado un carácter autoritario (aunque intuyo que le atraía ese carácter). Era para no estar mal parada cada vez que se acerque el accidente, el golpe, la traición, el desengaño. Consecuencia de su pasado, entendía su compañero.
Él quería ser Peter Pan. Y si encontraba a Campanitas en el intento, mejor. Entendía la madurez como la muerte de ciertos valores propios de los que están por descubrir el mundo. Pero su conflicto es un poco más complejo (por lo menos así lo cree). Por un lado, no quiere crecer. Por otro, la conciencia de sentir el paso del tiempo, le obliga empezar su proyecto como persona, profesional y ciudadano, algo que hasta hace poco sentía lejano y con tiempo para resolver. El costo de entender esto era sentir miedo. Que no comenzara él mismo a escribir su historia. Que pase el tiempo sin más. Y que Ella no lo quisiera por inmaduro.
Un día, Ella no se sentía bien. Surgieron todos los problemas de la oficina a la vez, así que Él no atendió en lo más mínimo las señales de la incapacidad física que Ella sufría. No pudo observar que era originado por el estrés. Casi seguro que Ella no lo dejó mirar. Faltó por un tiempo y después, pidió el traslado.
Ella se fue sin pena ni gloria, Él se quedó sin nada.
Hasta aquí, la anécdota.
En Él se abrieron varios razonamientos íntimos y uno de los que más le atrajo fue este: no hay nada que se pueda hacer por otra persona si no existe la emoción mutua en esa relación.



II

Es decir, ¿en qué puede atender los reclamos de alguien que no quiere ser atendido? ¿Que conducta heroica puede entenderse como tal, si el pedido de ayuda no es expresado o lo que es peor, si se lo solicita por otra ventana que no es la nuestra? La respuesta es nada.
El complejo de emociones que una persona teje es lo que sostiene la capacidad de sentir. Filtra y pone en su lugar una variada cantidad de elementos, les da valor o se los quita, los entiende como buenos o malos, los prueba o los rechaza. Los busca para el amor, la amistad, el odio o vaya uno a saber que cosa.
Estas redes a veces se contienen, nace el amor. Las otras veces, es casi imposible hacer emocionar a esa persona, y el descubrimiento es desgarrador.
Simplemente paso por la red y no me recoge, caigo.



III

Una vez, Ella se apareció envuelta en impecable ternura. Su risa, viva, contundente, volvió a hacer eco en la misma oficina. Pero algo había cambiado. Él purgó sus penas conmigo, con el escritor. Y yo me enamoré de Ella. Ya no puedo negociar entre lo que me cuenta su interior y el mundo exterior.
Él busca placeres más mundanos, es el mismo Peter Pan hedonista de siempre. Pero me relata cosas teñidas con Ella. Y son hermosas, querido lector.

Un Cuento que no tiene título

Desde aquí se parecen todos. En todos los tiempos. ¡Son tantos! Me parecen largas columnas de hombres desnudos, con las palmas juntas, los brazos pegados al cuerpo, los pasos cortos. No los juzgo, no me quiero amargar. No me miran porque tienen la idea de que la ceremonia lo exige. Yo quiero conversar con ellos mano a mano. Pero primero, que aprendan a conversar consigo mismo.
Ahí están, esperando llegar al final. A veces me parece que nada de esto sirve para algo. Pero vuelvo siempre. Es casi vocacional. Yo también tengo mis fantasmas. También me canso. Los veo tomar la hostia y volver a sus asientos, y siento con ellos como cae la paz, como si fuera nieve. Por eso vuelvo.

Virgilio (otro cuento de hace dos años)

VIRGILIO I

Virgilio le explicaba la noción del amor que aprendió con lecturas, experiencias, aventuras, ilusiones, apuntes, desengaños y todo lo demás. No creo que sea necesario explicarle cómo y de qué hablaba, querido lector. Ana Pitias le contaba lo necesaria que eran algunas maniobras, semejantes a las luces detrás de las brumas, cuyo rótulo llamaba “romanticismo”.

Pitias le aconsejaba con palabras de debates, por eso Virgilio entendió su discurso como una retórica a favor de ciertas fórmulas cuyo fin era acercar un amante a su candidato envuelto en las dudas. Ella entendía que existía la clase de los conquistadores, personas con el espíritu dispuesto para atravesar vientos y mareas en una barca y que ese esfuerzo era capaz de hacer notar el interés del amante a favor del dragoncito. “¿Quién será ese que desafía al propio Eolo, Dios de los vientos, sólo por llegar a mi ventana?”. Virgilio creía que con barca o a pié descalzo, ya estaba todo dispuesto para el amor.

Ana le preguntó entonces a Virgilio si le gustaba la conquista, la declaración amorosa. Miró al paraíso y vio a Beatriz de la mano de Dante. Él pudo hablar únicamente sobre las señales y las esperas, pues si entendía que existían, desplegaría su arsenal en pos de la victoria, cuya espera traía invariablemente el comienzo de otra historia. Sino, nos abstendremos de poemas, de comentarios a los amigos y desde ya, de aburrir a Beatriz.

Pitias le retrucó. “¿Y qué hacemos con las indiferentes?”, exclamó a los gritos, con el índice al cielo. Creer que uno puede sacar a las indiferentes del lugar es juzgar que el mundo se mueve con las acciones naturales o humanas. Y que las mismas van desencadenando sucesos que tienen como fin el logro o no de nuestros objetivos. Un bombón comienza una carrera que culmina con un amor. Virgilio entiende que este razonamiento es pasar por alto el sentido trágico de la vida. No existe ni un orden ni un plan en el mundo, hay cosas más grandes que nuestras acciones y la palabra sinónima para indiferencia es rechazo. Miró otra vez al paraíso, a Beatriz, y no dijo nada.

Junto con Ana, habían dos pitonisas más. Una observaba con los ojos atentos, pues creía haber encontrado el amor. Pero Virgilio sabía que a veces su capacidad para descubrir el futuro se llenaba de dudas. La miró y le dijo: tranquila, si un amor es una ilusión pero te produce la sensación de un amor verdadero, entonces es verdadero.

La otra se limaba las uñas. Virgilio sentía que ella ejercía a veces una superficialidad deliberada. Reclamó con palabras duras al poeta romano. “Al final, quien deduce el futuro con lenguaje lírico, ¿vos o yo? Tus palabras son producto de un pensamiento lógico y no creo que ni el futuro ni el romance ni el amor pasen por tus palabras, sos un crítico”.

Virgilio la miró. El arco de sus ojos se parecen a los de Beatriz. Pues en definitiva, el siempre busca los ojos de Beatriz en otros ojos. Ana Pitias reflexionó acerca del romance como instrumento y entendió que si Virgilio renunciaba a ese poder, cuando una mujer indiferente se le acercaba, él no actuaba en forma espontánea. Que ante una persona no era él, sino una sombra.

Una sombra, dijo Virgilio. En este mundo donde la percepción lo es todo, construimos sombras en los ojos ajenos que al final, son más importantes que uno, pues reaccionamos amén las gracias vistas por los ojos de los demás. Vivimos en tercera persona y la diferencia entre lo que uno piensa y lo que uno armó para esa sombra, son palabras. Si me aman o rechazan a mí o a mi sombra, ¿cuál es la diferencia?

Sonó una campana. Las Pitonisas salieron al encuentro de otros hombres que esperaban revelaciones que descubrieran el futuro en forma exacta y que se van con premoniciones líricas. Nuestro historiador prefería lo segundo y sin insistir más, tomo su ruta para buscar pasados exactos y transformarlos en poesía.
Al final Virgilio siguió entendiendo lo mismo, el amor es un problema. Las mujeres no prefieren ni a los lindos ni a los feos, ni a los buenos ni a los malos, prefieren a los que ellas quieren preferir, sea cual sea el motivo de su elección, que en definitiva, no importa. Y no podemos hacer nada para cambiarlo. Si estamos atentos, a los mejor ligamos. Sino, buscaremos lo ojos de Beatriz en otros ojos. En eso estamos.

Futbol I

Un hombre mayor no debería andar en esos trotes. Mucho más uno que estuvo en dos guerras que arrasaron Europa en el peor lugar para vivirlas: en Suiza.
A esa altura de su vida, el veterano era un Rey. Es decir, era un títere que con su persona, viene a justificar todo el régimen de una institución adelgazada por la muerte, la quiebra y la nostalgia.
Ese día no era la excepción, justo cuando debía sentirse en su mejor forma. Es la concreción de todos sus desvelos de cinco años, o más. Pero todos sus achaques no lo hacen disfrutar el momento con la dimensión que lo merece. Ni siquiera sabemos si comprende el momento en plenitud. Sólo recuerda las anécdotas de la vida universitaria, la caballería inglesa, algunas caras de personajes célebres, Pierre de Coubertin, las noches de café, la Luftwaffe en su cabeza, el espíritu olímpico, las historias del fascismo. Todo teñido de un color gris, de una nube que no reconocía el tiempo o las distancias.
Hasta que en su habitación cae un estallido en forma de corridas y empujones. ¡Ya terminó!, gritaron todos. Sus ojos viejos encerrados en los lentes, su pelo canoso y su aspecto de pensionado se ven perturbados por una gimnasia que su cuerpo apenas recordaba.
Una multitud aullaba a pleno pulmón. El ascensor caía como el planeo de un pájaro, manso. Las cabezas parecían multiplicarse en ese cuarto de transporte. Las caras, pálidas.
La multitud se abrió al paso de las puertas del vehículo vertical. Hasta el cielo se iluminó en esa tarde carioca. El veterano dio medio giro y pudo ver un Monumento. Con sus dificultades pisó el césped verde, rodeado de gente, mucha gente. Tanta que no la podía contar.
Se dio media vuelta y le entregaron a sus cansadas manos un ángel de oro con las manos al infinito, con su base de madera y su copa de forma hexagonal. Su memoria se encendió, pero ya era tarde.

Alzó la cabeza y con un “Gracias”, el gran capitán de la Selección uruguaya, Obdulio Jacinto Varela, toma la estatuilla y le da la mano. Después, el Maracaná lloró.


Soy Jules Rimet, el primer presidente de la FIFA.