

Sé que por estos años nuestra comprensión de los temas argentinos está empañada por las Plantas de Celulosa. Pero esta vez quiero hacer un ejercicio distinto. Quiero charlar sobre los sucesos de la Guerra de las Malvinas desde la dimensión de las ideas, y darle un contexto uruguayo.
¿Cómo es esto?
Comencemos con un análisis del periodista y escritor Osvaldo Bayer: “En derechos humanos se están poniendo algunos puntos sobre las íes. Lo de Malvinas, por ejemplo. Decir la verdad. Decir que fue una búsqueda desesperada de los militares para salvarse. La figura espantosa de un general Galtieri con la botella de whisky en la mano que manda a la guerra a morir a centenares de jóvenes no preparados. Lo escribí en aquellos días, cuando la mayoría de los argentinos se emocionaron y fueron a la Plaza de Mayo a aplaudir al siniestro uniformado. Dije que a las Malvinas había que recuperarlas con otros medios, no con las armas. Con la razón de la verdad. Dando el ejemplo de que somos un país democrático y amante de la vida y los derechos, y no un engendro de dictaduras, desaparición de personas y el reino de la coima.”
“Malvinas: la única guerra del mundo donde murieron los soldados y se rindieron todos los generales, almirantes, brigadieres, coroneles, vicealmirantes, contraalmirantes, mayores, capitanes, sargentos, cabos primeros. Y todos esos generales, almirantes y brigadieres van muriendo en la cama, poco a poco, con pensión completa.”
Lo curioso es que luego de la derrota, se formó una comisión investigadora, liderada por el Teniente General Benjamín Rattenbach. Entre otras cosas, habla del colapso de la logística militar, con soldados desnutridos, sin conocimiento de la guerra, y con armamento vetusto. El 60 por ciento de las bombas arrojadas por aire no estalló, porque no estaban preparadas para objetivos navales.
Ese informe nunca se publicó. Nunca, en 25 años.
Y entonces, ¿por qué fueron?
Recordemos que el conflicto nace con el desembarco de una flota británica a esas islas durante el gobierno del General Juan Manuel de Rosas, hace demasiado tiempo.
En aquel momento no significaba nada. Es más, en aquellos tiempos, cerca de 1833, muchos sectores de la élite porteña sentían simpatía por el Imperio. Basta saber que el General Belgrano ofreció nuestras Provincias Unidas a algún monarca europeo, pero ninguno se interesó.
Luego la lectura cambió, un siglo después. Porque las cuotas de la exportación de la carne vacuna para nuestro Río de la Plata se redujo, y la diplomacia británica además, intentaba que ese resto sea controlado por capitales de su procedencia. Pero el tema “Malvinas”, no estaba. El tema era otro, el poder.
La Junta de Generales indujo que los argentinos tienen problemas con el Imperio desde las Invasiones Inglesas. Lo que es falso, pues nosotros como uruguayos deberíamos tener ese sentimiento más arraigado, dado que fuimos declarados como “Montevideo, la Muy Fiel y Reconquistadora”, y no lo tenemos.
Es más, la Corona Británica eligió el Puerto de Montevideo como base de apoyo para traer a sus enfermos y heridos, y no por eso los argentinos nos quieren hacer la guerra. Nos la hacen por otras cosas, no por Malvinas.
Es decir, todo sigue girando sobre lo mismo, el Poder.
Todas las guerras son políticas, y tienen fines que tocan lo más oscuro del alma humana. Todas, sin excepción.
Las Malvinas, según la historiadora Ema Cibotti, fue un tema instalado por los medios de comunicación y alimentado por historiadores que pusieron el peso de la idea de la “Nación” sobre lo territorial y no sobre la gente y lo cultural.
¿Por qué se llena una Plaza de Mayo a los pies de un Torturador Genocida cuando habla de recuperar Malvinas?
Miren lo que dice Rodolfo Terragno en Los Andes, diario digital: “No hay ninguna duda de que la ocupación de las islas no fue un error. Permitió que se abrieran negociaciones con posibilidad de avances concretos. El error fue haberse quedado a dar una guerra sin posibilidades de ganar.”
En el mismo diario “Rozitchner explica a su manera por qué nunca volvió a abrirse un debate sobre lo que significó Malvinas: “La derecha y la izquierda quieren que haya silencio. Malvinas fue una encrucijada importante en la vida argentina y todavía no ha sido dilucidada”.”
Y aquí, finalmente, el punto al que quería llegar: “Desde otra concepción, la antropóloga Rosana Guber, autora del ensayo ¿Por qué Malvinas?, considera que hubo un “olvido premeditado como castigo a los conductores del único episodio en que Malvinas ingresó en el campo interno”. Es decir, que las islas pudieron siempre encarnar “una unidad inexistente de la Nación y una esencia idealizada”, en un país cruzado por las divisiones y las tragedias políticas. La concepción de guerra absurda surge, entonces, como una respuesta a esa necesidad de mantener virgen el concepto de Malvinas como “símbolo de unidad comunitaria”.”
“Si rechazamos el supuesto de una condición nacional, el paso inmediato es observar críticamente los lugares comunes que no componen una identidad, pero que la proponen con formidable poder identitario, nos envuelven, nos mueven a actuar, a creer y a hablar de ciertos modos, como envuelve la música a los transeúntes.” Como opina el politólogo Vicente Palermo, yo creo que elementos comunes de un mismo lugar tienden a construír un sistema de ideas que nos identifica. Pero creo que lo más sano es dejarlo ahí, en lo que nos hace comunes, no especiales.
La idea de la nación es peligrosa. Nace con el siglo XIX, es un invento del siglo de la primera gran transformación económica. Lo que no le quita valor, sino que le cambia su sentido. De un sentido “verdadero” a un sentido “de cambio”. Como diría Michel Foucault, las ideas tienen su lugar y tiempo y son usadas con distinto objetivo.
La verdad me da asco la forma que usamos “lo argentino” para ponerlo en oposición de “lo uruguayo”. Que ese sea un elemento que nos defina. Me da asco la forma en que utilizamos a las papeleras para hacer salir a flote vicios uruguayos como salir a correr porteños, la capacidad para aguantar con “la garra charrúa”, la mediocridad que nos surge del “complejo de petisos”, todo lo que tenga que ver con lo militar y esa estupidez del servicio militar obligatorio, etc.
Los argentinos usan a las Malvinas y a Maradona en este sentido, son tantos y tan distintos, que buscan “el ideal de unidad nacional”. Algo que sea capaz de juntar en el mismo esfuerzo a 33 millones de personas. Las Malvinas y Maradona lo logran. Y son lo único con capacidad para hacerlo.
Entonces, con un tema enserio como las Papeleras, ¿cómo no van a tener tanto respaldo popular y del gobierno? Esa es la diferencia con los otros conflictos, los que el gobierno sí reprime, porque tiene capacidad de ser usado políticamente.
Pasándolo a lo uruguayo: el politólogo argentino Palermo habla que “en lenguaje nacionalista, podríamos decir que “Malvinas indica el camino: si los argentinos estuviésemos en todo unidos como lo estamos por Malvinas, entonces a la Argentina le iría bien”.”
Nosotros tenemos nuestras Malvinas con la idealización de Artigas. Pero eso lo voy a explicar otro día.