Los Abrazos
En mi primer post del 2008 quería hablar sobre ciertas cosas que me ocurrieron el año pasado. Un poco con la intención de exorcizarlos, darles "tercera persona" a elementos con los que tuve que convivir de forma silenciosa. Esta vez, me quería referir a los abrazos.
Sobre el segundo semestre del 2007, insistí con la idea de los abrazos. Naturalmente, creo que es un gesto que pretende unir dos cuerpos. ¿Fundir? No sé, en principio me suena demasiado cursi. Sin embargo, entiendo que abrazarse implica tener ganas de suspenderse en el otro.
Cuando hablo de suspensión, hablo del tiempo, del espacio. También de la suspensión del deseo, o mejor dicho, de su desaparición. Porque todos los deseos, una vez suspendidos en un abrazo, parecen colmados. No existe el tiempo, no hay principio ni fin. En definitiva, no hay muerte.
Ni qué hablar cuando uno siente algo más primitivo que el deseo. Cuando una pulsión gobierna nuestros actos, nos ciega y nos parece tan natural colmarnos a través de un abrazo con alguien que queremos. Nos asimos a nuestro objeto amado. queremos compartir el mismo espacio. Exactamente el mismo.
Pero en el medio de la plenitud del goce, aparece lo sexual. Su tarea es encender otra vez el deseo. Dentro de los deseos colmados se encuentra la satisfacción sexual, pero éste no se resigna y quiere algo más. Así, vuelve a poner en el centro de la discusión sobre el abrazo, la consumación más física del amor.
Entonces, el abrazo es primero romper con el tiempo y después, encontrar un espacio que me contenga y a su vez, contener lo que quiero dentro de mí.
En el último semestre del 2007 me ví enfrentado a la impotencia. El abrazo rompe las distancias y a mí me faltaba abrazos y me sobraba distancia. Nunca pude saciar la pulsión que me gritaba que allá, lejos, estaba eso que el abrazo me daría.
No rompí con el tiempo que, una vez que mi cabeza me dice que tengo que abrazar a una persona, crée que nada de lo que haga que no tenga que ver con intentar abrazarla es perder el tiempo en pavadas. Y el espacio es imposible de juntar. Creéme que es así.
Mientras, voy derechito hacia lo único que sabemos que existe. Me muero y todavía no me abrazó.
Todo una mierda.
¿Pero sabés una cosa?, de alguna manera la impotencia me hace sentir que estoy vivo. Mi descarga de energías me devuelve ganas por hacer más cosas, mejorar. Al final, el pibe hiper racional tiene emociones.
Yo no sé qué podrá pasar. Si termina acá, fue lindo. Si continúa con cosas sólidas, mierda que el mundo me va a parar!!!!



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