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Los inventarios son los bienes que un ente dispone para su producción. Un oxímoron es una figura literaria donde dos conceptos contradictorios crean una idea distinta. "mis libros están llenos de vacíos" Augusto Monterroso "lo fugitivo permanece y dura" Francisco de Quevedo "es hielo abrasador, es fuego helado, es herida que duele y no se siente..." Francisco de Quevedo "El fusilado que vive" Operación Masacre, Rodolfo Walsh Pongamos a trabajar contradicciones

lunes, 20 de octubre de 2008

DON QUICUYO: LA ÉPICA REBELDE DE LA NOSTALGIA EN LOS DÍAS DE LO INMEDIATO


DON QUICUYO: LA ÉPICA REBELDE DE LA NOSTALGIA EN LOS DÍAS DE LO INMEDIATO


Pasto. No hay nada que me guste más que el olor al pasto en la primavera. Me gusta sentarme a tomar unos mates sobre el pasto. Yo sé que esto suena muy banal, pero los uruguayos que residen en el extranjero saben a lo que me refiero. Es que hay olores que la memoria abraza y que fija a los recuerdos, para convertirlos en cosas importantes que uno no quiere perder.


En ese afán, uno adhiere las sensaciones con los recuerdos y en especial, con las personas. Las caras y los gestos son más vívidos una vez que los sentidos las captan otra vez. Uno se acuerda de aquella comunidad que extrañamos con más facilidad y ya no hay forma de olvidarse de la gente. Pero esa gente, no está más. No somos lo mismo, ni tampoco nuestros amigos. El contacto perdido, en definitiva, se vuelve nostalgia. Contra eso pelea la memoria. Contra el olvido.


Un grupo de amigos solía juntarse asiduamente en una plaza del barrio de Sayago. A una cuadra de la vieja estación de trenes, se creaba una burbuja que el tiempo convirtió en sólida amistad. Álvaro Unger conocía a Nicolás Frontini. Se encontraron con Felipe Revellato, Tabaré Medina y Diego Segovia. Luego vinieron las canciones. Así se formó Don Quicuyo. Ahora, las vueltas de la vida los tienen en otros barrios, con otros intereses y proyectos. Pero siempre vuelven a la misma calle, a la misma plaza. Quicuyo esquina Millán.


De ese barrio son los cinco miembros de la banda. Como grupo musical, se formaron hace cuatro años, pero son amigos desde hace mucho tiempo, aquel tiempo que ya no vuelve más. Eso se respira charlando con ellos o leyendo sus composiciones. Hay gusto a nostalgia cuando componen. Y lo quieren presentar de la mejor manera, los desvela el profesionalismo. Quieren que las presentaciones ante la gente suenen de verdad.


Porque los toques en vivo de Don Quicuyo son especiales. Álvaro en su guitarra y Nicolás sobre su batería, se preocupan mucho por la teatralidad frente a la gente. Por eso, desde hace un tiempo, recitan textos de su autoría entre los temas. Además, a finales de 2007 se presentaron en la Sala Zitarrosa y frente a tamaña ocasión para una banda en ascenso, llamaron al grupo de teatro Ditirambo para que realice la interpretación de unos poemas especiales.


Hablábamos de nostalgia. En aquella presentación en el teatro céntrico, los textos de un preso político sirvieron para recrear uno de los temas de la banda. Sin dudas, las canciones de Don Quicuyo suenan a emociones presas, que demandan libertad a su carcelero. Nicolás Benavides sabía de lo que estaba escribiendo en su celda, pero no sabía que sus palabras desataron rabia en cinco jóvenes, una generación más tarde.


La veta nerviosa de la banda oriunda de Sayago los llevó a grabar dos demos para presentar al público. Pero hay una dificultad en las bandas nuevas. No hay lugares para tocar y los que existen, cuentan con un sonido pésimo, dice Felipao, su voz. Sin embargo, no se descansaron. Buscan su sueño, que es tocar en la plaza Quicuyo y hacia eso se dirigen.


Pero para eso, se apoyan únicamente en ellos mismos. Con independencia. Quieren tener medios para responder objetivamente a las solicitudes de sus temas, para presentarlos en vivo y crecer. Porque la banda se sustenta en sí misma. Porque “afuera no hay tanto valor como para dejarlo así, para olvidarme la razón de lo que quiero ahora”. Lo que anima está adentro.


En estos momentos, se dedican de lleno a su nuevo disco. Ganaron dinero del Fondo Nacional de Música y con eso, junto a otros aportes, en breve sonará Don Quicuyo con sonido profesional. Con las letras de Diego, que como él, “pueden ir para cualquier lado”, según Tabaré, el bajista. ¿Cómo sonarán doce canciones amargas, aceleradas, oscuras, nerviosas y contenidas? ¿Y en la plaza? ¿Cómo será ese pogo?


Don Quicuyo.com

1 comentario:

Anónimo dijo...

Buenas!
Un detalle; Nicolás Benavides es un amigo que forma parte del grupo de teatro "Ditirambo de Otoño" y quien además participó en la grabación de cuatro recitados de nuestro primer álbum que saldrá ala venta en junio próximo.
El que fue preso político durante los trece años de dictadura fue mi tío, Juan Carlos Serna, a quién dediqué la canción "Mi Ventana Gris". Un abrazo y gracias por la nota. NCOLÁS FRONTINI (BATERÍA).