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Los inventarios son los bienes que un ente dispone para su producción. Un oxímoron es una figura literaria donde dos conceptos contradictorios crean una idea distinta. "mis libros están llenos de vacíos" Augusto Monterroso "lo fugitivo permanece y dura" Francisco de Quevedo "es hielo abrasador, es fuego helado, es herida que duele y no se siente..." Francisco de Quevedo "El fusilado que vive" Operación Masacre, Rodolfo Walsh Pongamos a trabajar contradicciones

jueves, 26 de febrero de 2009

Escribir x escribir. Nada más.




Voy a seguir con este ejercicio de escritura sin demasiados planes. Como sabrán las buenas personas que se interesan en estos textos, la idea es que una vez planteado un tema, comience a escribir sobre reflexiones en ese sentido. Una cosa nueva que quien promueve gran parte de estos escritos, se llama sublimación.
En química, creo, sublimar es la etapa en que la materia sólida se transforma en gaseosa, sin pasar por su etapa líquida. Según recuerdo, es una circunstancia especial que ocurre con algunas sustancias. Por ejemplo, el hielo seco, un material que pasa de aquel estado solidificado al gas sin más trámite que sentir un poco de calor.
Sin más preámbulos, quiero escribir sobre lo que me atañe. Hoy me enteré que la Portinari está conviviendo con su actual pareja. Es una noticia que no esperaba, aunque no la descartaba del todo. Sin embargo, no puedo dejar de desvelarme. Los cercanos sabrán que me pasan cosas fuertes con ella, que únicamente logro calmar –en algunas ocasiones- con cosas como ésta, escribir. Es un consuelo de una estupidez mayúscula, pues no obtengo nada más que un texto que, según me revelan e incluyo a la Portinari, termina con un gesto de gracia.
Yo no sé por qué mantengo el contacto con ella. Tampoco sé si es correcto que sostenga una comunicación con secretos conmigo, obligada por algunas convicciones que tengo. Subrayo la palabra convicción y no nombro la palabra certeza. Otra cosa que no comprendo es su apego para con mi persona. Hay miles mejores que yo. Es más, se supone que quien duerme en su cama lo es. Lo comprendo y lo acepto. Los pendejos también tienen derecho a ser felices.
Comprenda quien me lee que ella conoce cabalmente lo que me pasa. No tengo idea de dónde sacó la idea de que aceptar la imposibilidad de formar un vínculo de pareja y quedarme con su amistad es signo de madurez. Me sorprende esa reflexión; creía que la renuncia es el mejor síntoma. Pero no, todo esto tiene gusto a que ni siquiera puedo manejarlo. Quiere estar cerca de mí a pesar del garrón que tengo que comerme. Garrón que es más grande que mi garganta.
Esta actitud, en la noche de hoy, la siento de una crueldad inmensa. Yo consideré que ella se merece conocer las cosas que me pasan y por esa razón, no oculto mis sentimientos, ni mi vida, ni mis rutinas. No siento que reciba tal consideración por parte de ella. Tengo tantas preguntas.
¿Por qué me entero que pudo pasar algo entre nosotros cuando ya tenía mi año arruinado? ¿Por qué no la esperé? ¿Por qué me encegueció el cariño de una persona que no quiso sostenerlo? ¿Es tan difícil soltarme? ¿De qué manera puedo hacerla entender que tengo amigas –y de las grandes, de las enormes- y que no se enoje por mi negativa a formar un vínculo fraternal? ¿Por qué la solté? ¿De dónde nacen mis esperanzas para que suelte a ese pendejo? ¿No entiende que me confunde que quiera acercarse a mí? ¿Por qué decido mantener el vínculo? Me siento solo.
Ella le llama “hacer una escena” a mi decisión de romper la amistad. Bah, si esto se puede llamar amistad. Continuamente hablo de mis cosas, de las chiquitas, de la cotidiana, ya que la informática nos acerca todos los días. Ella, por su parte, “no sabe”, “jajaja”, con eso espera que yo entienda algo de su vida. No me cuenta, tengo que preguntar, indagar, buscar, comprender, sostenerme, todo junto atrás de un “jajaja”, producido por algún comentario jocoso, de esos que sólo podemos leer entre nosotros, porque su pareja se calienta.
¿Realmente espera que me pare y aplauda ante algún acto de civismo de parte de su pareja? ¿De dónde saca que voy a aceptar a este tipo? Si lo único que estoy esperando es que se mande una cagada. Y eso es patético, decadente, antiético, melancólico. Es de ave rapaz, que espera ver morir a sus presas para comer. Lamentable sentimiento que no es sano en ninguna relación y que un enamorado no deja de tener. El enamorado entiende que el único capaz de hacer crecer a quien quiere es uno. Uno quiere ser testigo de la madurez del otro y pone sus fuerzas al servicio del otro, porque sabe que así uno también crece. Uno conoce a la humanidad a través del iris de las personas que quiere.
Tengo un gusto a fracaso que no me puedo sacar. Decidí meterme en una casa con alguien que no me quería, porque creí que no encontraba las señales que me permitieran acercarme a la Portinari. Una vez me preguntó qué veían los hombres en ella. A mí, que estaba muerto por sus ojos. No voy a reproducir la idiotez que dije. Pero comprender que mis sentimientos por ella le molestaban en la relación es de esas cosas que no quiero volver a pasar. Improvisé una respuesta que no me descubriera, mientras me derrumbaba por dentro. Eso no se reparó más, y ya van más de diez meses de eso. Uno no puede cultivar sentimientos por otra persona con eso de por medio. “Todo esto tuyo, me interesa, menos la parte que dice que estás enamorada de mí”. Esto inviabiliza cualquier relación y yo esperaba desde un principio esto. Yo tengo muy poco para ofrecer. A veces, ni siquiera entrego mi confianza. Soy escéptico, snob, analista, lento, terco, cuadrado. Pero cuando veo una lucecita, no puedo dejar de seguirla. Y quienes me conocen saben que persigo pocas luces.
¿Por qué no se calló la información que refiere a una posibilidad entre los dos? Una semana después mi pareja me deja. ¿Cómo no pensar que fracasé? ¿Llorar por ella? Más de una vez. ¿Llorar por Portinari? Más veces aún.
Supongo que su parca capacidad para contarme sus cosas deriva en el interés por mantener la relación conmigo. Para que yo no me vaya, espantado por su felicidad con otro tipo. Pero, ¿con qué derecho se adjudica la capacidad para gestionar mis relaciones? ¿Por qué considera que es capaz de evaluarme? ¿Por qué cree que es ella la persona que me premiará mi “madurez” con información sobre ella de mayor calidad? ¿Cómo me la va a dosificar? ¿Si consigo otra mina, me dirá que vive con su pareja? ¿Si me caso me contará que su hijo empezó el jardín?
Ahora, ¿tengo que fingir que no me duele? Por supuesto que me alegra que esté bien, pero si no es conmigo, que se dedique a la persona que quiere. Yo me siento muy mal. Pésimo. No nos vemos y es ahora, luego de esta nueva información, que supongo la razón, está viviendo con él. Claro, si se entera que está viéndose con alguien que seguro le va a recitar un poema de Delmira Agustini, no creo que le guste. Pero es ahora que comprendo y sé que no puedo insistir más en esa idea. No nos vamos a ver más hasta que ella considere que estoy lo suficientemente pronto para verla con otro tipo. Esto es muy cruel.
¿Qué queda ahora, cuando no puedo dejarla en el cajón de los olvidos para después tirarlo en el baúl de la indiferencia? ¿Cómo hago? ¿De dónde saco tiempo, si dos por tres estamos hablando? El tiempo que debería invertir en conocer gente, lo dedico hablando con ella. Dedicó cinco meses a penar por un tipo que no la quería, hablando conmigo. No entiendo cómo eso no la afectó, o en su defecto, no me lo comentó en su tiempo y como es debido. Estoy seguro que mi vida con ella hubiera sido excelente. Pero es una idea que nace del fracaso, de la culpa, de una posibilidad.
No puedo escribir otro texto como este. Nunca más. Si lo hago, es porque algo está mal, porque no salgo. No soy tan bueno y así de solitario como me siento, no me dan los brazos. No quiero sacar más la careta. Tengo miles de preguntas más, pero se redimen con una sola: ¿está enamorada de mí? El resto de preguntas, sirven para precisar cosas. Basta, no quiero más amigas, me quiero enamorar y sacarme esta sensación de nada. Nada más.

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